Después de una semana pensando en la posibilidad de que los inmigrantes tengan el derecho de votar, y de escuchar a alguna que otra persona que procede de otro país, creo que sí deberían votar siempre y cuando conozcan nuestra cultura y por lo tanto, nuestras maneras de hacer las cosas, nuestras tradiciones y nuestro funcionamiento como país.
Por ello, estoy a favor de que los inmigrantes posean el derecho de voto y que sea en un plazo mínimo de un año y máximo dos, teniendo en cuenta que hacen vida aquí y que trabajan, producen, gastan etc.
No obstante, me parece en ocasiones injusto el hecho de que nosotros seamos tan abiertos con las personas que no son de este país, que les acojamos, que les proporcionemos más derechos incluso que los que nosotros mismos tenemos y que cuando alguien viaja, o va a vivir a sus países se le dé un trato diferente al que les otorgamos aquí. Es decir, siendo un poco cañera con este tema, nosotros si vamos a sus países debemos aceptar sus tradiciones, cultura y ejercerla a raja tabla nos guste o no y, en muchísimas ocasiones ellos, vivan aquí o no, son racistas con nosotros y en muchos casos no predican lo contrario, sino que fomentan el racismo. Por lo tanto, aunque no es ético es mi punto de vista y mi opinión, ya que en muchas ocasiones me siento insultada y tonta, ya que nosotros otorgamos muchísimas prácticas favorables para ellos mientras ellos nos vejan y nos insultan. Creo que ese es el principal problema que tenemos, ya que yo me he encontrado en situaciones muy desagradables con gente de afuera y ellos en una actitud muy racista y machista hacia mí. Por lo tanto, también veo bien que se les proporcione derecho a voto siempre y cuando si nosotros vamos a sus países nosotros también tengamos ese derecho.
Sé que en la viña del señor hay de todo y que no se puede generalizar, pero el problema viene cuando la gran mayoría de personas de otras etnias que te cruzas en tu camino actúan y reaccionan contigo de la misma manera, en esos momentos reconozco que mi actitud es totalmente racista. Sin embargo, también tengo que decir que tengo muchísimos amigos de otras etnias y de otros países con los que me llevo genial y nuestro trato es muy bueno. Pero, es cierto que con el paso del tiempo me he vuelto un poco racista o desconfiada con ciertas personas, ya que el patrón de conducta, hacia mí por lo menos, se repite constantemente. Y eso no me gusta, no me gusta intentar brindar mi mano y que por detrás me claven el puñal.
En conclusión y después de dar también una opinión un poco personal, yo proporcionaría derecho a voto a los inmigrantes siempre y cuando ellos en sus países nos lo proporcionaran.
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