Después de leer la noticia que se ha colgado en el bloc de la asignatura me he quedado sorprendida, ya que llevo toda la semana leyendo periódicos y no había visto ninguna otra noticia que me sorprendiera más, sinceramente en los diarios estos días solo he podido observar pequeños apartados de cinco líneas en los que se explicaba que llegaban pateras.
Esta noticia en la que se hace especial mención a las palabras dichas por Pericas sobre que la muerte de una persona es menos gasto de dinero, me hace preguntarme donde está la línea entre racismo y enfermedad. Cierto es que los racistas no desean que personas de otras etnias convivan con ellos, y sus comentarios e ideología destacan el deseo de que estas personas se vayan a su país, pero considero que esta noticia trata otro tema mucho más delicado. Claro está que podríamos considerar muchas de las razones de un racista para mantener la ideología que tiene y no poder rebatírselas fácilmente con otros argumentos pero, ¿hasta qué punto el racista deja de tener humanidad, y deja de pensar en la persona como tal? La verdad es que noticias como estas me ponen la piel de punta, y lo peor es que esta gente realmente existe y últimamente tengo la sensación de que hay muchos más racistas que antes.
Por suerte o por desgracia esta semana se ha comunicado la muerte de Gadafi y han salido muchos videos a la luz de ese momento, y a mí personalmente se me ponía un mal cuerpo impresionante cuando veía que apaleaban a una persona hasta la muerte. Me costó horrores mirar el video, pero lo miré porque la realidad es esa y es muy fácil darle la espalda y cerrar los ojos cuando algo no nos gusta. Quizá esa persona no hacía bien al país o había causado muchas muertes, no lo sé, pero hiciera lo que hiciese mi humanidad o simplemente mi manera de ser me impedía pensar que eso estuviera bien hecho, considero que el que busca justicia queriendo matar a otra persona es igualmente un asesino.
Esta noticia sobre la muerte de esta persona me ha hecho recordar esa sensación de cuando vi el video de Gadafi, y, se me han removido las entrañas de que haya gente que realmente es así y piensa así. La verdad es que es una sensación entre desconcierto, desconocimiento, impotencia y rabia. Gente como Pericas es la que no hace bien a este mundo, con lo fácil que es pensar en la utopía, pensar que todos somos personas que velamos por intereses muy parecidos y que podríamos vivir en paz y, ver la realidad, el cómo nos corrompemos, como nos matamos entre nosotros y como el significado de la palabra humanidad se va degradando a lo largo de los siglos es algo que no debería pasar.
En resumen, otra semana más quedo asombrada con los acontecimientos que se suceden día tras día, y lo peor es que todavía no veo la semana en que deje de pasar algo así. La realidad es esta y debemos mirarla de cara, aceptarla y todas las personas que estamos en contra de esto intentar cambiarla para que las siguientes generaciones no terminen peor de lo que estamos por no querer convivir personas con personas.
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